12 INVICA
En marzo de 1974 entré trabajar a INVICA donde habia otros 10 ó 15 ingenieros.
El presidente de INVICA era el presbítero Silverio de Zavala, quién recientemente había
renunciado a su condición de sacerdote para contraer matrimonio. Silverio desarrolló la
gran urbanización Los Castores, en San Antonio de Los Altos, creada por una cooperativa
de desarrollo inmobiliario que él formó.
Tras esa experiencia y para financiar la construcción y luego la compra de las viviendas
que desarrollaban otras cooperativas que pensaba formar, Zabala creó el banco “La
Vivienda, Entidad de Ahorro y Préstamo”.
También creó la Fundación INVICA, para formar cooperativas para realizar desarrollos
inmobiliarios que permitirían a los miembros de la cooperativa obtener su vivienda a bajo
costo.
El plan era que INVICA fuera una Fundación sin fines de lucro y como tal estaba
constituida.
A cargo de INVICA estaba el ingeniero Rubén Fuentes Manzo, la persona que me contrató.
Un tipo buena gente, bien intencionado, poco eficaz.
Un mes despues de mi ingreso como último de los ingenieros, me hicieron gerente general
encargado.
INVICA estaba quebrada.
Era una Fundación sin fines de lucro que creaba cooperativas de desarrollo inmobiliario.
Las asesoraba en la compra del terreno, formulaba los proyectos de urbanismo,
arquitectura e ingenieria y contrataba la construcción de las obras, casas y edificios.
Lamentablemente INVICA nunca había sacado bien las cuentas, a consecuen cia de lo cual
el porcentaje que cobraba por los servicios que prestaba a las cooperativas era
insuficiente para atender los costos y gastos en que incurría en las tareas que se obligaba
a desarrollar.
Confundían entonces la idea de ser una fundación sin fines de lucro con la necesidad de
que los ingresos fueran iguales o inferiores a los costos y gastos de operación de la
Fundación. Esto la tenía quebrada.
Cuando me hice cargo de la dirección de la Fundación hice saber a sus autoridades que
INVICA iba directo a la quiebra y que era necesario renegociar los contratos con todas y
cada una de las cooperativas asunto del cual me hice cargo personalmente.
Con esto me gané la enemistad de los directores de las cooperativas, quienes veían con
malos ojos tener que pagar más por un servicio que habían contratado por un precio
mucho menor.
Hice la tarea. INVICA salió adelante.
Cuándo estaba trabajando en INVICA contraté un Sistema 3 de IBM para manejar la
contabilidad.
El Sistema 3 de IBM era el más usado por las empresas a nivel mundial.
Poco tiempo después de instalado el Sistema 3 en INVICA comprendí la necesidad de
tener una Aplicación de Programación de Obras (Control de Proyectos) suficientemente
poderosa.
Entonces conseguí que IBM trajera a Venezuela su Aplicación de Control de Proyectos
para el Sistema 3.
Instalada la Aplicación de descubrí que Sistema 3 que se usaba nivel mundial tenía un
importante error en el Sistema Operativo. Así se lo hice saber a IBM.
Corregido el error en el Sistema Operativo pusimos a funcionar la Aplicación de
Programación de Obras, lo que me permitió constatar que en IBM nadie tenía el menor
conocimiento de la Aplicación que nos habían vendido.
Todo eso generó que me constituyera adicionalmente en consultor externo para IBM en
el uso de esa Aplicacion en Venezuela.
En 1976 se creó la empresa constructora “Likan S.A.” de la que fui vicepresidente
ejecutivo y máxima autoridad.
Esta empresa se creó para que INVICA tuviera una rama de construcción que pudiera
construir sus obras directamente y no, a través de terceros.
Yo era uno de los socios. INVICA, el otro.
Fui, desde el primer día, la máxima autoridad de esta empresa.
En el breve plazo de dos años esta empresa construyó un edificio en la Florida para la
familia Wallis, ocho edificios en la urbanización Las Salias, en Ocumare del Tuy, y la
Urbanización la arboleda en San Antonio de los Altos, con 51 casas de dos plantas,
veinticuatro edificios de cuatro plantas y 6 de edificios de veinte plantas.
Likan crecía un 22% mensual.
Durante este primer período se desataron poderosas discrepancias entre las autoridades
de INVICA, ya que algunos de ellas veían mal que Antonio García fuera socio de INVICA y
empezaron a boicotear el proyecto.
Durante esas dificultades se contó con la desinteresada colaboración del brillante y
excelente comunicador, ingeniero chileno venezolano español, Ángel Padilla Villate,
fundador y presidente de la empresa constructora Ratio, quien además era director de
INVICA y de LiKAN.
Llegó el día en que INVICA tenía que tomar la decisión entre deshacerse de LIKAN o tomar
posesion de la empresa como socio exclusivo, marginándome.
En una reunión en la que todas las partes tuvimos oportunidad de expresar nuestras
posiciones INVICA decidió no entregarme en venta LIKAN y quedar ella como único
propietario de esta sociedad.
Todo el tren ejecutivo de LIKAN se fue conmigo a comenzar desde cero.
Nos pusimos a buscar trabajo y conseguimos la construcción de la Torre Cosmopolitan, en
Maracay, desarrollo de oficinas que era el edificio más alto de la ciudad, emprendido por
el grandísimo delincuente Jorge Kasabasian Papadam quien me estafó en alrededor de un
millón de dólares.
Kasabasian no era capaz de construir su torre Cosmopolitan.
Una vez que me hice cargo de la obra el edificio empezó a construirse razón de un piso por
semana.
Cuando terminamos de construir la estructura, Kasabasian rescindió el contrato. Me
quedó a deber un millón de dólares que nunca me pagó.
Entonces creé la empresa constructora KOYAIKE.
Conseguí como primer cliente a Sender Rahmani, dueño de Ciudad Alianza, a quien me
refiero en otro capítulo de estos testimonios.